lunes, 1 de abril de 2013

Una dieta baja en hidratos y en grasas no es la solución para adelgarzar


Las dietas bajas en hidratos y bajas en grasas son un  error

Muchas dietas actuales se basan en la reducción de  hidratos de carbono, pero sin llegar a entender el metabolismo de las grasas y atendiendo solo a su alto valor calórico, es muy común que estemos consumiendo pocos hidratos y pocas grasas. Es lo que se conoce como dietas hiperprotéicas. Y pese a los resultados que se puedan obtener a corto plazo, no son la opción más saludable a largo plazo.
Diferencia entre dietas
Nuestro cuerpo usa los carbohidratos para un solo propósito: proporcionar energía. Al reducir los hidratos de carbono, la energía que nuestro cuerpo necesita tiene que venir de otra parte, nos quedan proteínas o grasas para reemplazar los hidratos de carbono. 
A nivel celular lo que alimenta a la gran mayoría de células de nuestro organismos es el denominado ATP (adenosina trifosfato) y cada  célula humana puede contener  mil millones de moléculas de ATP que gracias a tantos años de evolución podemos fabricar de 3 maneras:
  1. Glucosa, proveniente de  hidratos de carbono y degradación de proteínas en caso necesario (gluconeogénesis)
  2. Energía, en forma de grasa almacenada en el tejido adiposo 
  3. Cetonas, derivadas del metabolismo de las grasas dietéticas
Dependiendo de la cantidad de mitocondrias que tenga una célula, va a preferir alimentarse de cada una de estas sustancias
  1. Glucosa: si contienen pocas o no tienen mitocondrias, como los leucocitos, células en testículos y partes internas de los riñones, glóbulos rojos, células especializadas en cerebro, retina y córnea
  2. Glucosa o cetonas, la mayoría de células pueden escoger ambos combustibles
  3. Ácidos grasos, que usan las células con muchas mitocondrias como son las células cardíacas y musculares
Si limitamos la cantidad de glucosa en la dieta lo que harán la mayoría de células es pasarse a las cetonas, dejando la glucosa restante para aquellas células que dependen exclusivamente de glucosa. Sabiendo que el cerebro también puede utilizar los cuerpos cetónicos derivados de las grasas, las necesidades de glucosa durante un ayuno o en dietas sin hidratos provendría del glucógeno almacenado en el hígado y más tarde de la gluconeogénesis e incluso de las proteínas que formarían nuestros músculos.
Mientras que hidratos y grasas se componen de las mismas moléculas: carbono, hidrógeno y oxígeno. Las proteínas contienen también nitrógeno cuando descomponemos las proteínas usamos su carbono, hidrógeno y oxígeno como energía, pero no usamos nitrógeno que si se encuentra en exceso en la sangre puede acumularse temporalmente en forma de amoníaco. Podemos comer carne y mantenernos en una dieta únicamente formada por carne, siempre que en ella el mayor porcentaje sea de grasaEs imposible mantener la vida y la salud a base de únicamente carnes magras.

La cantidad de proteína magra que necesitamos es de 1 a 1,5 gramos por kilogramo de peso corporal (aumenta en los atletas), si excedemos el consumo de esa cantidad pueden ser utilizadas como una fuente de glucosa con un 58% de eficacia (de cada 100g de proteína magra producimos 58 gramos de glucosa). Haciendo un ayuno liberamos glicerol al descomponer los triglicéridos (3 ácidos grasos + glicerol) de la grasa corporal. Los ácidos grasos se usan directamente como combustible y al unirse 2 moléculas de glicerol forman glucosa, razón por la cual no nos desmayamos durante los ayunos y podemos perfectamente seguir manteniendo nuestra actividad.
Las cetonas son producidas por el hígado y fácilmente utilizadas por los tejidos del cuerpo sirviendo de combustible ya que a nivel celular se usan para directamente generar ATP. Al crear y usar cetonas y ácidos grasos es el propio organismo el que reduce su necesidad de glucosa y se estimula la síntesis de cetonas a partir de la grasa corporal (es cuando quemamos grasa
La cetosis tiene tan mala fama porque las cetonas se descubrieron en la orina de pacientes diabéticos en el siglo XIX asociándose desde entonces a esa enfermedad.
Cuando mantenemos una dieta baja en hidratos de carbono lo ideal es consumir el umbral de hidratos de carbono que nos permita alimentar las células dependientes únicamente de glucosa mientras no almacenemos la glucosa restaste en el tejido adiposo. Mientras un diabético tipo 1 debe consumir en torno a 30 gramos de hidratos de carbono para vencer su resistencia a la insulina. Un diabético tipo 2 podría subir esa cantidad a 50 gramos al día. El resto de personas necesitan adecuar su consumo de hidratos a la cantidad de actividad física que realicen. Reduciendo su cantidad si necesitan perder volumen en su tejido adiposo, recurriendo siempre a la grasa como su combustible. Grasa que no falte en tu dieta!!

Fuente: megustaestarbien

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